Una de las cosas que inicialmente más me sorprendió en ubuntu es que por defecto no contamos con la cuenta de usuario de administrador del sistema, aunque por supuesto dicha cuenta existe, como obligatoriamente ha de existir siempre en un sistema Linux.
Con esta medida se consigue que un usuario sin capacidad o sin suficientes conocimientos para administrar el sistema no pueda corromperlo. Cuando administramos el sistema en ubuntu, nos encontramos así con que debemos antes introducir la contraseña que en la instalación le fijamos al superusuario o root, al ir a realizar una tarea que pudiera de alguna forma corromper el sistema, en caso de no saber bien que estamos haciendo o en el de cometer algún error al usar los comandos más poderosos o al pasar a éstos los parámetros requeridos.
