El cuento de ubuntu (2)

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Todo el mundo en Stallman se encontraba ansioso por conocer a esa pareja de recien casados que se habían instalado en el pueblo.

Hacía ya un mes que habían comprado una linda casita pegando a la Plaza Mayor, mas conocida entre los aldeanos como la DebianPlace.

Al lado de la puerta de la casa de Gates se podía ver aparcado su flamante coche, un Msdos totalmente azul. Mirar fijamente ese automovil era como recibir un pantallazo que deleitaba la vista a los curiosos del lugar que se atrevían a fijar sus ojos en él.

Gates era un hombre a simple vista campechano. Le gustaba el buen comer pero se jactaba de invitar a gente pobre a la mesa. Los pobres que tenían la suerte de comer en casa de Gates y Win quedaban saciados a mas no poder, cosa que agradecían, aunque nunca entendieron el porque el anfitrión, una vez acabado el manjar, les hacía dos fotos, una de cuerpo entero y la otra junto a él.

Win era un tanto tímida, como recién salida de su casa paternal. Los que la conocieron en profundidad siempre han dicho que mantener una conversación con ella era harto complicado, era como si tuvieras que estar enseñándola todo el tiempo pero a la vez era como tener un dejavu constante, como si su mente no diera para mas.

Aunque no fuera oficial, siempre se mantuvo la hipótesis de que Win sufría de retraso mental.

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Ese día, en casa de los Linux todo era nerviosismo mezclado con curiosidad. Esa misma tarde iban a recibir en su humilde casa a los recien llegados. ¿Cómo serían? Los mas importante para Mandriva y su esposo radicaba, como no, en poder hablar con ellos tal y como acostumbraban en Stallman, o sea, hablar y a la vez saber escuchar, sin pisar las palabras de los tertulianos presentes.

No había tarde que no se juntaran decenas de aldeanos en el OpenSourcePark para hablar y hablar y escuchar y escuchar. Los temas eran muy variados. Daba igual charlar sobre el tiempo que sobre temas políticos o informáticos (los preferidos). El caso era poder discutir y sobre todo saber escuchar.

Si llovía cambiaban el punto de encuentro y quedaban en el bar "Tux", un sitio muy grande y acogedor en el que cabían todos y todas. El bar era tan grande porque en otros tiempos había sido un teatro por todos recordado. ¿Quién no había ido por primera vez a ver una obra en el gran teatro "Solaris"? Los mas ancianos de lugar hasta recuerdan el día de su inauguración. Se estrenó con la obra "GNU, de aquí a la eternidad", un monólogo interpretado por la gran actriz Redhat Fedora.

Los linux habían comentado a Gates que aquella tarde sólo querían tener una charla amistosa con ellos para conocerse mejor y que sería un encuentro de matrimonios donde poder charlar y tomar una taza de café.

De repente el sonido del timbre de la puerta sonó. Mandriva y Linux eran un poco excéntricos para ciertas cosas. Y en este caso el timbre sonaba un tanto peculiar, como un sonido electrónico que iba in crescendo y que duraba unos segundos pero que hacía que ese pequeño lapsus de tiempo pareciese una eternidad.

El timbre volvió a sonar...

.....continuará.....

Comentarios

Imagen de RagonichaFulva

Ya quedo a la espera de leer la tercera entrega...

¿qué pasará? ¡Esto es el LOST del Software Libre!

Supongo que la matrícula del MS-DOS era 000000000xxxx234 BSOD, ¿no?

"La perseverancia es un árbol de raíces amargas, pero de frutos muy dulces."

Imagen de artiv

no había pensado lo de la matrícula pero es una buena idea, a ver si se puede incorporar en futuras partes :)

Imagen de maguercas

¡Felicitaciones!