Ubuntu TV y más allá

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Varios de los productos aparentemente más innovadores de la última década han sido reinvenciones de dispositivos que ya se habían comercializado previamente sin pena ni gloria. Por ejemplo, ya existían teléfonos táctiles, ordenadores en formato tableta y dispositivos de videojuegos con giróscopos antes de que llegasen el iPhone, el iPad y la Wii aunque, por lo visto, a la oferta existente le faltaba un pequeño toque para lograr el éxito masivo. Tras la reciente invasión de teléfonos inteligentes con pantallas táctiles, el aumento de potencia de las tabletas y la guerra de las videoconsolas con control mediante movimiento, es de esperar otro nuevo gran invento, o probablemente otra brillante reinvención, vuelva a revolucionar el agitado mundo de la informática de consumo.

Siguiendo la estela de los últimos dispositivos de mayor éxito, todo parece apuntar que esta vez la revolución vendrá de un dispositivo que, a pesar de llevar bastante tiempo en el mercado, todavía no han conseguido la aceptación popular: los centros multimedia. En la reciente feria CES en Las Vegas, tanto Google TV como Ubuntu TV han sido algunas de las innovaciones que más han dado que hablar y, sin embargo, todavía no han suscitado el entusiasmo que otros dispositivos han conseguido despertar. ¿Por qué?

Al igual que antes, probablemente a estos prototipos les falte ese pequeño toque capaz de transformar lo corriente en sensacional, tal vez porque no prestan suficiente atención a dos pilares que se han convertido en fundamentales para lograr el éxito. El primer pilar, tal como se está viendo en el mercado de la telefonía móvil, donde las aplicaciones disponibles para una determinada plataforma pueden ser incluso más relevantes de cara a las ventas que la calidad del software o el hardware de un teléfono, es el ecosistema de aplicaciones. Si los teléfonos móviles de la nueva generación comienzan a hacer sombra a las videoconsolas portátiles que tan populares eran, ¿acaso no es de esperar que los centros multimedia informáticos puedan eclipsar a las videoconsolas de salón? Y, sin embargo, curiosamente los nuevos sistemas no parecen querer aprovechar su potencial de procesamiento informático y siguen empeñados en ser poco más que reproductores sofisticados de audio y vídeo. Una selección de aplicaciones novedosas, con juegos y otras aplicaciones domésticas y sociales, podría ser decisiva para el éxito de los nuevos sistemas. El segundo pilar es el control del sistema y en este caso hay un serio problema. Lo ideal sería poner en manos del usuario un mando que fuera al mismo tiempo un teclado, un ratón y un joystick, pero todavía no ha aparecido nada capaz de atender a necesidades tan dispares de una manera que sea cómoda y elegante. Los sistemas de control por movimiento o por voz, de los que tanto se ha hablado en los últimos tiempos, no parecen disponer de la suficiente precisión y los sistemas más precisos resultan difíciles de utilizar desde el sofá o no son cómodos.

La informática de salón parece ser la nueva frontera y los sistemas operativos basados en Linux pueden resultar especialmente atractivos a los fabricantes de estos electrodomésticos, ya que ofrecen licencias a un precio razonable y una posibilidad de personalización casi infinita. Pero está claro que para triunfar hace falta algo más. Google TV y Ubuntu TV empiezan a apuntar maneras, se rumorea que Apple prepara un remodelado de su sistema de televisión que arrasará proximamente y la nueva generación de videoconsolas, que se está desarrollando en un secreto casi absoluto, tendrá que ofrecer más posibilidades que nunca si quiere sobrevivir. La carrera ha comenzado. ¿Quién llegará el primero?