Nueva estética

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Quizá no todos lo sepan; al principio de la era de las PC con sistema operativo con interfaz gráfica, y aún un poco antes con los shell semi gráficos (DOS Shell y Presentation Manager y algunas aplicaciones del mismo tipo como el WordPerfect) aparecieron en los monitores, esos pequeños dibujos llamados iconos, cuyo propósito es invitar a dar un clic o dos sobre de ellos para iniciar una acción.

En aquella época los monitores siempre tenían una proporción 4:3, es decir casi cuadrados y durante varios años, los monitores con capacidad gráfica solamente se ofrecían monocromáticos, para ser precisos con 256 tonalidades de gris y por lo general en un tamaño “estándar” de 14” (posteriormente 15”) y con resoluciones que hoy dan un poco de risa ya que muchos teléfonos móviles ofrecen mayor resolución y caben en la palma de la mano.

Aunado a lo anterior, las muy limitadas capacidades gráficas de las computadoras y del hardware en general. Los iconos tenían que ser simples y pequeños (tanto en área, como en cantidad de bytes), apenas burdas caricaturas. Eso sí, siempre cuadrados (16 x 16, 24 x 24 y hasta 32 x 32 pixeles).

También la forma de los monitores determinó la apariencia general de los programas, casi siempre contenidos en ventanas “cuadradas” en las que si por alguna razón se requería incorporar elementos que desbordarán la capacidad de su contenedor, se elegía siempre hacerlo en forma vertical, tal vez porque a los diseñadores de interfaces les resultaba más natural hacerlo así.

Durante este periodo vacacional he tenido la oportunidad de probar una PC con el nuevo W$ 8, y debo confesar que estoy muy impresionado con su aspecto. Y antes que nadie quiera crucificarme y darme un baño con aceite hirviendo, aclaro que no voy a escribir sobre las bondades o debilidades de la nueva versión del sistema operativo de M$.

Hoy que vivimos en la segunda década del siglo XXI, la tecnología ha cambiado enormidades: Las resoluciones de los monitores son gigantescas (y aún se vienen mayores), su proporción ya no es cuadrada, es claramente rectangular casi en proporción 2 a 1 (16:7), más anchos que altos y con un brillo y profundidad de color mucho mayor que lo que nuestros pobres sentidos humanos pueden distinguir. ¿Y que ha cambiado? La respuesta es obvia: casi nada. Las aplicaciones siguen conteniéndose en ventanas cuadradas (incluso los sitios de Internet) y con la misma cuadrada tozudez los iconos siguen siendo sí: cuadrados.

Peor aún casi todas las nuevas interfaces gráficas abusan y re abusan de la profusión de iconos (cuadrados). Unity, Gnome-Shell, Search & Run (KDE) Rosa Panel (KDE) están plagadas de los miserables iconos cuadrados, muchos de ellos ininteligibles para personas torpes y de vista corta como este que escribe.

De igual forma las aplicaciones, continúan con su tendencia a continuar hacia abajo, aún cuando la disposición de las pantallas es claramente diferente.

A los diseñadores de Redmont hay que reconocerles que se han atrevido a romper con todos los tabúes y las costumbres intocables. Lo primero que me impresionó fue una pantalla en donde los iconos (al menos de las aplicaciones Modern UI) son maravillosamente rectangulares, grandes, bien definidos y donde el texto tiene un lugar preponderante en vez de confiar a que cualquiera tenga que interpretar que es por ejemplo un dibujo de una carreta. Los dibujos que acompañan al icono (ya no ocupan afortunadamente toda su área y no son necesariamente cuadrados) son monocromáticos, simples y claros; en tanto que el fondo es de colores definidos, planos y contrastantes con el texto y el dibujo, perfectos para la vista, y si no lo creen, pregúntenle a un diseñador de señales viales. Es un concepto genial y subversivo y a mi me encanta romper con los esquemas.

En cuanto a las aplicaciones, éstas fluyen en forma horizontal en vez de hacerlo a la tradicional forma vertical, siguiendo la forma del monitor en lugar de ir en su contra, incluso me dí el lujo de conectar un monitor de proporciones “cuadradas” y el resultado es estéticamente correcto, aunque no tan cómodo como en una pantalla rectangular moderna.

Hace no mucho alguno de ustedes me comentaba aquí en Ubuntu-es que la estética de los nuevos escritorios de GNU / Linux seguía a la impuesta por iOS de Apple, yo no lo creo así, en general es la misma desde W$ 3 y MacOS 9, meras variaciones sobre un mismo tema.

W$ 8 es un cachorro de la misma camada que Unity y Gnome-Shell (me agacho porque sé que vendrán las pedradas) hablando de su operación general: Task Bar, Dash, Cambiador, uso intensivo del teclado, ausencia de menú de cortinilla, etc.) Pero al igual que los cachorros de nuestras mascotas, unos son mas bonitos y otros son mejor compañía.

Lamento eso sí que estos cambios en el aspecto no se hayan dado en nuestro amado sistema operativo, aunque estoy seguro que nos habrán de llegar mas pronto que tarde; incluso ya han comenzado a aparecer pequeñas aplicaciones para GNU / Linux que mimetizan la Nueva Estética. ¡Bienvenida sea!