Repositorios

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¡Jesús que palabro! Y el caso es que es palabra antigua, derivada del latín donde se empleaba para referirse a un armario, alacena. El DRAE lo define, simplemente, como: «Lugar donde se guarda algo». Yo, que soy el que se ha leído el Quijote, no la había usado nunca, y si la había oído alguna vez se me había olvidado por completo, que es como si la desconociera. Alguien por ahí anda desperezando palabras viejas para usos nuevos, y nada me satisface más.

Había visto lo de los repositorios de Ubuntu cuando me empecé a plantear instalar nuevos programas. Descubrí que el Synaptic tiene funciones de actualización, cosa mucho mejor que la actualización automática y por las bravas de Windows, ya que soy yo quien decide qué y cuándo. Así pude actualizar mi Firefox a una versión en español, y ya no me considera falta de ortografía todo lo que escribo. Unos días después vi la publicidad de unas jornadas sobre repositorios en Gijón (Asturias, España). Por supuesto me lancé sobre ella entusiasmado, pero por lo visto no sólo hay repositorios en Ubuntu, si no en muchos otros sitios. Estos eran sobre recursos informáticos para documentación de bibliotecas, o algo así.

La verdad es que los repositorios son muy cómodos, pero hay que acostumbrarse. Allí están todos los programas que se pueden instalar, que son miles. Dice la Guía Ubuntu que a lo mejor hay más repositorios (y más programas) que los que aparecen en Synaptic en primera instancia, y explican cómo activarlos, pero la verdad es que a mí ya me hicieron la instalación con todo activado. Existe una función de búsqueda para encontrar el programa que nos interesa, pero la descripción y las características de lo que son los programas es muy escueta, así que, o se sabe de antemano qué es, o uno no se atreve. Mucho en inglés, claro, no vayan buscando «ajedrez» que no encontrarán nada, busquen «chess». Y al parecer tienen otro inconveniente, no están en los repositorios programas comerciales especializados que nos puede interesar, y hasta pagar por ellos, que no todo tiene porqué ser gratis. Estoy pensando en el programa de ajedrez Shredder, y en SeaMonkey, que no aparece por ningún lado, a pesar de ser gratis.

Eso sí, una vez instalados ya aparecen los respectivos iconos en los sitios adecuados. Bueno, todos no. El otro día instalé Scid, que es un programa para manejar bases de datos de ajedrez, y no apareció por ningún lado. Gracias a Dios me explicaron que se puede hacer un lanzador: Escritorio > botón derecho > Crear un lanzador > Nombre (El que va a aparecer debajo del icono) > Comando (el nombre del programa). También se puede elegir un icono diferente y esas cosas. Para que aparezca en la lista de aplicaciones: Aplicaciones > botón derecho > Editar los menus > Elegir dónde lo vamos a poner, o Menú nuevo > Elemento nuevo > Nombre (El que va a aparecer debajo del icono) > Comando (el nombre del programa).